1. Antes de iniciar: preparación y recepción de tarimas
Todo comienza antes de cerrar la puerta del horno. Un buen ciclo HT arranca con una preparación correcta:
- Revisión visual de las tarimas: estado general, humedad aparente, daños estructurales.
- Separación por tipo: no mezclar tarimas muy diferentes en grosor o diseño en un mismo ciclo.
- Registro de lote: anotar cuántas tarimas ingresan, qué cliente, fecha y turno.
Aunque suene básico, aquí se define el “nombre y apellido” del ciclo: qué se está tratando, para quién y con qué objetivo (por ejemplo, exportación a cierto país).
2. Carga del horno: cómo acomodar las tarimas
El siguiente paso es la carga del horno. La forma en que se acomodan las tarimas impacta en la circulación del aire caliente y, por lo tanto, en el tiempo necesario para completar el tratamiento:
- Dejar espacios para que el aire fluya entre tarimas y filas.
- Evitar “bloques macizos” sin huecos que se convierten en puntos fríos.
- Respetar la capacidad máxima del horno indicada por el fabricante.
Una carga mal distribuida puede obligar al sistema a trabajar más tiempo de lo necesario o generar diferencias de temperatura dentro del mismo lote.
3. Colocación de sondas y sensores de temperatura
En los hornos modernos, el tratamiento térmico se controla con sensores de temperatura (sondas) que se colocan en puntos estratégicos:
- Sondas de ambiente (temperatura del aire dentro del horno).
- Sondas insertadas en madera representativa (puntos que suelen ser más lentos en calentarse).
La idea es que el sistema “vea” lo que está pasando tanto en el aire como dentro de la madera, para asegurarse de que se alcanza la condición requerida por la norma (por ejemplo, una temperatura mínima en el centro de la pieza por cierto tiempo).
4. Cierre del horno y arranque del programa HT
Con la carga acomodada y las sondas colocadas, se cierra el horno y se selecciona el programa de tratamiento térmico en el panel de control:
- Verificar que todas las puertas y sellos cierren correctamente.
- Confirmar en el panel que las sondas están leyendo valores coherentes.
- Elegir el programa HT correspondiente (según tipo de carga/procedimiento).
- Arrancar el ciclo con el botón de inicio.
A partir de aquí, el sistema inicia el calentamiento controlado y comienza a registrar el comportamiento de temperatura y tiempo.
5. El corazón del proceso: calentamiento y tiempo de tratamiento
Durante el ciclo, el horno trabaja para llevar la madera a la temperatura objetivo y mantenerla por el tiempo necesario. A grandes rasgos, podemos dividirlo en dos fases:
Los ventiladores y el sistema de calefacción elevan la temperatura del aire dentro del horno. La madera va “alcanzando” dicho valor desde su temperatura inicial hasta acercarse al objetivo.
Una vez que las sondas en la madera indican que se llegó a la temperatura requerida, se mantiene esa condición durante el tiempo mínimo que marca el procedimiento (basado en la norma).
El sistema de control se encarga de registrar continuamente la temperatura y el tiempo, generando la famosa “curva de tratamiento” que después puede verse en forma de gráfica o reporte.
6. Monitoreo en tiempo real: qué ve el operador
Mientras el horno está trabajando, el operador ve en la pantalla:
- Temperaturas actuales de cada sonda.
- Tiempo transcurrido y tiempo restante estimado.
- Estado del ciclo (en calentamiento, en sostenimiento, finalizado).
En hornos con buen sistema de control, el operador puede detectar:
- Si alguna sonda se queda “rezagada” (punto frío).
- Si hay variaciones exageradas de temperatura.
- Si el ciclo alcanzó correctamente la condición requerida.
7. Fin de ciclo, descarga del horno y marca en tarimas
Cuando el sistema indica que el ciclo ha terminado, se procede a:
- Verificar en la pantalla que la condición de temperatura-tiempo se cumplió.
- Detener el programa y permitir que la temperatura baje a un nivel seguro.
- Abrir el horno y descargar las tarimas tratadas.
- Aplicar la marca de tratamiento (según la NOM-144/NIMF-15) en las tarimas correspondientes.
Es importante que la marca se aplique solo a tarimas que realmente pasaron por un ciclo válido y correctamente registrado.
8. Registro del ciclo: el “papel” que mira el inspector
Más allá de que el ciclo se haya realizado, lo que un inspector suele revisar es el registro del tratamiento. Dependiendo del sistema de control, puede ser:
- Un reporte impreso con fecha, hora, lote, curva de temperatura y tiempo.
- Un archivo digital almacenado en la computadora de monitoreo.
- Una combinación de registros electrónicos y bitácoras en papel.
A efectos prácticos, el inspector quiere ver:
- Que existe un ciclo asociado a las tarimas marcadas.
- Que la curva de temperatura cumple con la condición mínima que pide la norma.
- Que los registros se conservan por el tiempo que marca el procedimiento.
9. ¿Qué mira un inspector en una visita típica?
Aunque cada autoridad tiene su estilo, en general un inspector suele enfocarse en tres frentes:
a) Instalación y equipos
- Condiciones físicas del horno y su mantenimiento básico.
- Funcionamiento general de ventiladores, sensores y panel de control.
- Orden y seguridad en el área de trabajo.
b) Procedimientos y operación
- Cómo se cargan las tarimas y se colocan las sondas.
- Quién opera el equipo y si está capacitado.
- Cómo se decide cuándo marcar las tarimas como tratadas.
c) Registros y documentación
- Ciclos recientes con sus curvas de tratamiento.
- Bitácoras o sistemas donde se guardan los datos.
- Relación entre ciclos, lotes tratados y marcas aplicadas.
10. Cómo te ayuda un buen horno a simplificar todo esto
Un buen diseño de horno y de controles electrónicos hace que todo el proceso se sienta más cercano a “iniciar ciclo y supervisar”, que a estar adivinando temperaturas y tiempos.
- Automatiza la lectura y registro de datos.
- Te guía durante las fases de calentamiento y sostenimiento.
- Genera la información que luego necesita el inspector.
En otras palabras, el objetivo es que puedas confiar en tu proceso y ofrecer tarimas tratadas con respaldo técnico, no solo “de palabra”.
Podemos platicar sobre tu operación actual, el tipo de horno que tienes (o quieres tener) y cómo documentar mejor cada ciclo para que, cuando llegue un inspector, todo esté debidamente soportado.